Celebración de la Primavera en México

*Eréndira Zavala C*

Foto: INAH.

El 21 de marzo marca el inicio oficial de la primavera en el hemisferio norte, en México, esta fecha está cargada de simbolismo cultural y ancestral. Desde la época prehispánica, se celebraba el cambio de estación con rituales que unían la llegada de la primavera con la renovación de la tierra, la fertilidad y los ciclos cósmicos. Esta tradición continua vigente en una fiesta mezcla de las raíces indígenas y la alegría popular.

Para nuestros antepasados, los ciclos naturales eran sagrados, el equinoccio de primavera, con el día y la noche de la misma duración, simbolizaba el equilibrio perfecto entre las fuerzas cósmicas, la renovación de la naturaleza, la temporada de cosechas y la bendición de los cultivos. Los mexicas, por ejemplo, homenajeaban a los dioses relacionados con la fertilidad y la agricultura, como Tláloc, dios de la lluvia, y Xochiquetzal, diosa de las flores y la belleza.

Actualmente, el 21 de marzo, en distintas zonas arqueológicas se reúnen cientos de personas para recibir el equinoccio de primavera y rendir homenaje a los antiguos dioses mediante la energía del Sol que se cree tiene poderes curativos y revitalizantes. En Teotihuacán, el sol ilumina directamente la pirámide del Sol y pueden verse sombras que recorren cuerpos serpentinos tallados en las estructuras del Palacio de Quetzalpapálotl. En Chichen Itzá, en la pirámide de Kukulkán (o El Castillo), el sol proyecta sombras sobre ella que parecen crear una serpiente en movimiento que desciende por las escaleras, la serpiente parece “deslizarse” hacia la tierra, simbolizando el regreso de Kukulkán, el dios serpiente de la lluvia y el viento. En Tulum, en la Pirámide de El Castillo, también conocida como el Templo del Dios Descendente, puede observarse la puesta del sol en una de sus ventanas.

Las celebraciones del 21 de marzo se extienden a las escuelas, con festivales donde se visten con atuendos coloridos, organizan representaciones teatrales, danzas folklóricas o concursos de poesía, además de actividades de renovación y cuidado del medio ambiente. En poblados y comunidades, las fiestas incluyen danzas tradicionales, música en vivo y la venta de productos artesanales.

La celebración de la primavera es una manifestación de la conexión de los mexicanos con la naturaleza, la historia y la cultura, un recordatorio de la renovación y el ciclo de la vida, un motivo de esperanza del renacer de la tierra y nosotros mismos.

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