UAEMéx exhibe Procesos una obra gráfica de Francisco Toledo

Foto: Especial.

 La exposición Procesos, integrada por obra gráfica del artista oaxaqueño Francisco Toledo, permanecerá abierta al público en general hasta el próximo 30 de junio, en la Galería Universitaria “Fernando Cano” del Edificio de Rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx).

La muestra está conformada por más de 150 pruebas de estado y de autor, piezas que permiten observar de cerca la exploración técnica que el artista realizó a lo largo de su trayectoria en el ámbito del grabado.

La exposición es presentada por la asociación civil Amigos del IAGO, el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo y el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca. Como parte de las actividades en torno a la muestra, los impresores Fernando Sandoval y Jesús Sánchez —quienes trabajaron con Toledo durante los últimos 20 años de su vida en el Taller Sangfer— compartieron detalles sobre el proceso creativo del artista.

Sandoval explicó que las piezas que integran la exposición son conocidas como “pruebas de estado”, impresiones que permiten observar el desarrollo de una obra gráfica durante su elaboración.

“Se trata de sacar una prueba para ver cómo va el grabado, en qué etapa del proceso estamos. El primer capítulo es siempre la primera estampa de lo que está sucediendo y, a partir de ahí, el artista decide qué más agregar o si la obra ya está lista”, explicó.

Recordó que, durante los años que trabajaron con Toledo, muy pocas obras quedaron terminadas en el primer intento. “Hubo solo dos o tres grabados que a la primera quedaron, porque no necesitaban más. Pero normalmente se trabajaba con varias placas al mismo tiempo, en blanco y negro o en color, realizando muchas pruebas de estado”.

El impresor añadió que en ocasiones las placas se guardaban durante largos periodos y, tiempo después, Toledo volvía a solicitarlas para retomar el proceso creativo.

“Siempre era él quien trabajaba directamente la obra, mientras nosotros colaborábamos como técnicos. A veces apoyábamos en el manejo del ácido o compartíamos algún consejo sobre la impresión. En el grabado hay dos momentos clave: el proceso de la placa y el momento de la impresión”, comentó.

Por su parte, Sánchez recordó la minuciosa búsqueda cromática que caracterizaba al artista durante la elaboración de cada pieza. “El maestro a veces preguntaba: ‘¿qué colores me aconseja?’ o decía ‘a ese color póngale otro poco de este otro’. Era una manera de modificarlo, calentarlo o hacerlo más firme. Decía: ‘póngale más color tierra’”, relató.

Explicó que el trabajo implicaba múltiples pruebas hasta encontrar el resultado deseado. “Cuando hacíamos autorretratos en madera, con tinta aplicada dentro de la placa y luego entintado con rodillo, pasábamos mucho tiempo buscando los tonos adecuados. El maestro decía ‘está muy claro’ o ‘ahora está muy oscuro’, y entonces ajustábamos los colores. También revisábamos la presión del papel, que estuviera bien húmedo, y la consistencia de la tinta, que no fuera ni demasiado espesa ni demasiado líquida”.

En una entrevista realizada en 2018, Francisco Toledo recordó que su formación en las artes gráficas comenzó desde temprana edad. Relató que en 1953 llegó a estudiar a Oaxaca, a la Escuela de Bellas Artes, y dos años después ingresó —con apenas 15 años— al taller de grabado de Arturo García Bustos. Posteriormente continuó su formación en la Escuela de Diseño y Artesanías de La Ciudadela, en la Ciudad de México, y más tarde viajó a París, donde se dedicó a la litografía.

“A mi regreso continué con el grabado en madera y metal”, relató el artista en aquella conversación. Destacó entonces la diversidad de técnicas que exploró durante su carrera. “He hecho cerámica, objetos, dibujos, pinturas y acuarelas, un poco de todo. Creo que en los libros que se han editado de mi obra se puede ver que hay un artista que se ha metido en todo”, expresó.

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