*Eréndira Zavala C*

Querétaro, con sus calles empedradas, templos, jardines y fiestas, además de haber sido un escenario de momentos importantes en la historia de México, es un rompecabezas cultural con piezas religiosas, populares, ancestrales y modernas que forman un escenario de tradiciones arraigadas en sus habitantes.
Una de sus tradiciones más significativas es la Fiesta de la Santa Cruz de los Milagros, celebrada en septiembre en el Templo de la Santa Cruz, en el Cerro del Sangremal, donde según cuentan, en 1531 los chichimecas se rindieron a los españoles al ver en el cielo una gran cruz y al apóstol Santiago. En el lugar, temprano y luego de las mañanitas, se reúnen concheros vestidos vistosamente con penachos de plumas, acompañados de bandas con trompetas y tambores e imágenes religiosas. Por la noche, sigue el festejo con castillos y juegos pirotécnicos.
Otra tradición representativa es la Semana Santa, en el centro histórico declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1996, con la procesión del silencio, una de las más importantes del país, y sus cofradías recorriendo solemnemente las calles.
Su Acueducto, conocido como Los Arcos de Querétaro, construido en el siglo XVIII en cantera rosa, una longitud de mil 280 metros de largo, 74 arcos de medio punto y una altura máxima de casi 29 metros, guarda una leyenda en su construcción: se dice que cuando Don Juan Antonio de Urrutia y Arana, marqués de la Villa del Villar del Águila, llegó de España, las monjas capuchinas fueron a verle para exponer la necesidad de agua limpia para el convento, siendo esta reunión donde conoce a Sor Marcela, y ambos se enamoran a primera vista. Sin embargo, al ser fiel a sus votos de monja y sobrina de la esposa del marqués, su amor era imposible; por lo que le pidió conservar ese amor puro y concederle el deseo de construir un canal que llevara el agua a la ciudad.
Las prácticas indígenas también se hacen presentes en los municipios de Querétaro, unidas hasta la fecha con las fiestas patronales, la agricultura, el tejido y las artesanías, como las muñecas otomíes, reconocidas a nivel internacional. De igual forma, la gastronomía queretana con sus enchiladas, gorditas de migajas, queso, el nopal en penca y vino, es un recordatorio de su riqueza típica.
Mientras camina firme en la modernidad, Querétaro ha sabido conservar sus tradiciones y costumbres, reafirmando su identidad sin olvidar sus raíces.
