*Eréndira Zavala C*

Para los mexicanos, el cine, además de entretenimiento es memoria y una forma de contarnos y conocernos. Desde finales del siglo XIX hasta hoy día, se ha convertido en una de las expresiones culturales más influyentes.
En 1896 se llevaron a cabo las primeras muestras cinematográficas, poco después de que los hermanos Lumiére lo hicieran en Europa. Con Porfirio Díaz se realizaron filmaciones que documentaban escenas de la vida cotidiana y eventos oficiales.
El periodo más importante fue la llamada Época de Oro del cine mexicano, que abarcó aproximadamente de 1936 a 1958, cuando México se convirtió en el principal productor cinematográfico de habla hispana. Las películas de ese tiempo llenaban las salas en todo el país, exportándose también a América Latina, España y a algunos países de Europa.
Surgiendo figuras que hoy forman parte de la cultura mexicana, actores como Pedro Infante, María Félix, Jorge Negrete, Dolores del Río, Cantinflas, Tin Tan, Sara García, Luis Aguilar, Pedro Armendáriz, los hermanos Soler, Chachita, Joaquín Pardavé, Silvia Pinal, por nombrar solamente a algunos, se convirtieron en íconos de películas de melodrama, música, comedia y retratos de la vida rural y urbana. Muchas de estas películas ayudaron a construir la imagen del charro, el campesino, la mujer fuerte o sumisa, los ricos y los del barrio popular, personajes que aún existen en la memoria de los mexicanos.
A partir de los años setenta y ochenta, la producción cinematográfica disminuyó y comenzó a proyectarse cine extranjero; pero con la llegada de nuevas generaciones que exploraron historias distintas a las de la época de oro, surgieron narrativas más personales y críticas. En las últimas décadas, el cine mexicano ha tenido un nuevo reconocimiento internacional con directores como Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu y actores como Diego Luna, Demian Bichir o Adriana Barraza, que han colocado a México en el mapa del cine mundial.
El cine mexicano es un espejo social que muestra historias de amor, conflictos y cambios en la sociedad, migración, desigualdad, luchas cotidianas; se encuentra en los festivales independientes, en las escuelas, en los proyectos comunitarios donde sus creadores buscan contar sus historias. México cuenta con uno de los archivos más importantes de América Latina, la Cineteca Nacional, donde se preserva, restaura y difunde el patrimonio fílmico.
La tradición cinematográfica mexicana habla de un arte que ha acompañado a generaciones, una tradición que sigue evolucionando y contando el reflejo del corazón del país.
La orquesta escuela Carlos Chávez hará resonar la fuerza de la naturaleza con “La Consagración de la Primavera”
