De cárcel a centro comercial: la historia de Grand Plaza Toluca

*Alejandra C.L.*

Foto: Especial

Uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad de Toluca es Grand Plaza, un lugar marcado de historia que comprende tres etapas y que sin duda ha visto el correr del tiempo en la capital mexiquense desde el siglo XIX, donde pasó de ser una cárcel a un centro comercial donde se reúnen los jóvenes hoy en día para saborear un helado, jugar en las maquinitas o ir al cine.

Así es, el predio que se ubica sobre la avenida Benito Juárez e Instituto Literario primero funcionó como una prisión y un centro de readaptación, donde los internos aprendían diferentes oficios. El lugar fue inaugurado en 1851 por el entonces gobernador del Estado de México, Mariano Riva Palacio.

La prisión no se encontraba en todo el terreno que ahora ocupa Grand Plaza, sino que estaba en lo que ahora es Soriana, en donde a los reos les enseñaban otras maneras de ganarse la vida, entre los que se encontraba el oficio de panadero. La cárcel duró más de un siglo, hasta que en 1965 el gobernador Juan Fernández Albarrán decidió demoler el edificio para crear la terminal de Toluca.

Fue así que este lugar se transformó para albergar a los autobuses que venían de fuera y de los pueblos del municipio, por lo que se construyó un mural al estilo mosaico veneciano que representa la evolución del transporte en  México, desde la época prehispánica hasta nuestros días. La obra fue realizada por Cueva del Río y Mosaicos Venecianos y Murales.

No obstante, debido a la gran demanda que había por parte de los pasajeros y que el Centro de Toluca se convertía en un caos por la entrada y salida de los autobuses, se decidió mudar la Terminal a las en lo que es Isidro Fabela, frente al Mercado Juárez, en 1972. Debido a ello, la antigua estación sirvió temporalmente para circos y ferias, mientras que donde estuvo la antigua cárcel se acopló para que albergara al centro comercial Blanco.

Por más de 20 años, el lugar fue conocido como la antigua terminal hasta que en 1994 se adaptó el terreno y se construyó un complejo de locales, conservando el emblemático mural de mosaicos que se construyó en la época de los autobuses. Donde se encontraba la tienda Blanco se instaló un Gigante, que posteriormente pasó a ser un Soriana.

En la actualidad, Grand Plaza continúa siendo uno de los lugares más concurridos por los toluqueños, que van a visitar bazares, recorrer los locales que venden diferentes chacharitas, ropa o artículos para el hogar, así como ser un punto de encuentro para los jóvenes que se quedan a platicar en la zona de comida.

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