El filme Francisca: Ka Di Neki, un homenaje y reconexión con las raíces culturales de la cultura hñäto

Foto: Especial

Con un homenaje y un rescate de la cultura hñätho, así como una reconexión con la historia personal y las raíces culturales, surge la propuesta del documental Francisca: ka di neki, de la cineasta Iris Esmeralda Martínez Morales, beneficiada con el Estímulo para la Creación Audiovisual en México y Centroamérica (ECAMC), que apoya a las y los realizadores pertenecientes a las comunidades indígenas y afrodescendientes, del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE).

La narrativa se sostiene sobre el testimonio de una nieta a su abuela: “Mi familia materna es originaria del municipio de Amanalco, Estado de México, y somos también de la comunidad hñätho, que es una de las variantes del otomí”, comenta en entrevista Martínez Morales.

Y agrega: “Sobre los miembros de mi núcleo familiar había muchas historias, sobre todo de mi abuela, quien falleció a los 45 años, esto provocó un cierto desarraigo con nuestra cultura pues la madre es el pilar, así que algunos de mis tíos migraron, se perdió el hablar el hñätho, que era el idioma que hablaba mi abuela, y todo esto generó una desconexión con nuestra cultura y raíces”.

Martínez Morales refiere que en su caso siempre hubo una herencia que se transmitió y que resistió. “En México había mucha discriminación para la gente que hablaba un idioma indígena. Mi familia no fue la excepción, mi abuelo literalmente le prohibió a mi abuela transmitir el idioma.

“Lo estoy aprendiendo gracias a otras personas que son de mi comunidad pero no son parte de mi familia, pues siento que la transmisión de la cultura va más allá, y eso es lo que traté de rescatar y lo que quiero mostrar en el documental, que las enseñanzas o ciertos conocimientos se heredaron y resistieron a la violencia de la sociedad de querer erradicar la cultura indígena. Ese es el origen del documental, el tratar de ver todo lo que implicó ese proceso del pasado y cómo también puedo apropiarme y rescatar mis raíces culturales”.

Desde una perspectiva más personal y apegada a la reapropiación cultural, el proyecto de Martínez Morales toca temas como la migración, la familia, la discriminación, los orígenes, los roles sociales, las raíces y la diversidad cultural.

“La diversidad cultural que tenemos está reflejada en nuestra manera de ver el mundo, en cómo nos expresamos, hablamos y el acento que tenemos. Esos pequeños rasgos quiero destacar en mi documental que tiene algo muy personal, pero a la vez parto de lo sencillo o lo familiar para hablar de otras cosas. Es como otra manera de abordar esos grandes temas y lograr que otros se identifiquen con mi historia y entiendan de dónde vienen, pues a veces los dolores son heridas que comparten muchas familias en México”, sostiene la cineasta.

El cine hecho por y para las comunidades originarias y afrodescendientes

Iris Esmeralda Martínez Morales subraya la importancia del estímulo que recibe por primera vez. “Siento que es muy valioso y ahora me siento con la responsabilidad de sacar adelante mi proyecto y demostrar que el ECAMC es un buen programa, al que me encantaría que las y los nuevos cineastas tuvieran oportunidad de acceder para poder contar sus historias”.

En ese sentido, Martínez Morales señaló que, gracias al estímulo se han narrado y visibilizado numerosas historias, ya que son las personas de las comunidades quienes narran sus propios relatos. Asimismo, la realizadora comenta que los estímulos también son formativos: “Nos dieron clases de fotografía, guión, desarrollo de proyectos, carpetas y todos los procesos que se necesitan para hacer una película. Las clases que nos han dado tienen el objetivo de hacer como una especialización para lograr proyectos sobre y para las personas provenientes de comunidades indígenas, afromexicanas y afrodescendientes”.

El ECAMC, otorgado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, además de ser un recurso económico que fortalece los procesos creativos, técnicos y de producción de cortometrajes y largometrajes, proporciona asesorías personalizadas durante un año, talleres y una residencia audiovisual para las y los realizadores seleccionados.

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