*Redacción*

El 2 de octubre es una memoria colectiva obligada para los estudiantes universitarios, sobrevivientes, colectivos, en el que recuerdan como en medio de un gobierno autoritario se realizaron represalias a un movimiento social en el que participaban profesores, obreros y profesionistas como médicos que exigían mejoras laborales; sin embargo, este día es principalmente recordado por la matanza de estudiantes de la UNAM y el IPN que hicieron un mitin en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.
Se cumplen 58 años y aún persisten dudas de donde quedaron varios de los cuerpos tirados luego que el Batallón Olimpia, del Ejército, abrió fuego tras la caída de bengalas, donde no solo había jóvenes estudiantes, sino también amas de casa que eran madres, hijos y hermanos, profesionistas, obreros, padres, que al escuchar los tiroteos corrieron a donde pudieran resguardarse, ya fuera por la Plaza de las Tres Culturas y las inmediaciones del Edificio Chihuahua.
El Ejército estaba desplegado en la Plaza de las Tres Culturas ubicada en Tlatelolco, ante el “temor” de grescas, además de evitar que fuera asaltada la Torre de la Secretaría de Relaciones Exteriores. También había francotiradores ubicados en el edificio Chihuahua, desde donde se realizaron los disparos, y se dio señal para que los soldados que se encontraban entre los manifestantes también dispararan.
Algunos de las personas que lograron escapar e intentaron esconderse en los departamentos de los edificios colindantes, sobre todo el de Chihuahua, a donde pocas horas después llegó el Ejército y sin orden judicial irrumpió en cada uno de los departamentos de los edificios que conformaban la Unidad Tlatelolco para ubicar a los sobrevivientes que se habían escondido, no obstante, al hallarlos no solo se iban contra los jóvenes, sino que también masacraban a la familia que lo acompañaba.
En ese entonces, el Estado señaló que solo perdieron la vida de entre 20 y 30 personas fallecidas, sin embargo, las investigaciones calculan que hubo un saldo aproximado de entre 300 y 400 muertes, aunque podrían ser más debido a que se escondió el sueldo real de cuántas personas fallecieron. Por esa razón se realizan marchas en todos los estados, para no olvidar la matanza y mantener la memoria pública de los acontecimientos de 1968 y las demandas de justicia relacionadas con ello.
A.C.
