Más de 800 niñas, niños y jóvenes se preparan para la fiesta de culturas comunitarias: “Voces vivas, salvando al fuego”

Foto: Especial.

Niñas, niños y jóvenes integrantes de 183 Semilleros Creativos, procedentes de 141 municipios de 28 entidades del país se alistan en un campamento artístico para la Fiesta de Culturas Comunitarias: “Voces  vivas, salvando al fuego”, propuesta escénica que llenará de folclor, tradición y multiculturalidad la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México.

Organizada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través de la Dirección General de Vinculación Cultural (DGVC) y el Sistema Nacional de Fomento Musical (SNFM), la segunda edición de la Fiesta de Culturas Comunitarias tiene el objetivo de promover la práctica musical colectiva como herramienta de transformación social, integración comunitaria y desarrollo integral para las infancias y las juventudes, así como mostrar el trabajo que orquestas, coros, bandas sinfónicas, ensambles comunitarios y Semilleros realizan en todo el país.

“En este campamento vemos el resultado de un trabajo que se realiza durante todo el año en las comunidades”, destacó la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza. “Niñas, niños y jóvenes de 141 municipios comparten aquí su música, sus lenguas y sus tradiciones para construir una creación colectiva. Que este trabajo llegue al Zócalo de la Ciudad de México significa reconocer su voz, su capacidad creativa y el valor de la formación artística comunitaria como parte fundamental de nuestra política cultural”.

Entre danza, música, teatro, narraciones orales y cantos en 17 lenguas originarias se presenta una historia sobre migración, paz y esperanza que se basa en el mito del tlacuache. La puesta en escena reúne a más de 800 noveles artistas y resalta los símbolos, saberes y expresiones de culturas como la chichimeca, chontal, náhuatl, otomí, rarámuri, purépecha, huasteca, mazahua, mixteca, tsotsil y wixárika.

En el campamento artístico, que se realiza en el Centro Vacacional IMSS-Oaxtepec, Morelos, Oliver, de 11 años, integrante del Coro Nacional Comunitario de Michoacán, considera que participar por primera vez en el campamento artístico “es una experiencia muy bonita que no se repite dos veces en la vida, aquí he reforzado mis conocimientos de música. En mi familia hay varios músicos y quiero seguir con esa tradición. En casa están orgullosos de mí, pues significa mucho presentarme en el Zócalo, así que los esperamos”, expresó.

A su vez, Jimena, del Coro Nacional Comunitario de Baja California, compartió que es la tercera ocasión que participa en la presentación que los Semilleros realizan en la capital del país: “La transformación ha sido increíble, primero me tocó Tiempo de mujeres, luego el enfoque a las lenguas originarias y ahora seguimos con las lenguas pero de una forma más creativa con más emoción, y bailes. Ha sido diferente y muy increíble que lleva a la gente a seguir conociendo todas las culturas.

“Definitivamente, estas experiencias están llenas de diversión, aprendizaje y arte. Mi sueño es poder ser maestra de coro y crear mi propia música y sin duda esta es una plataforma ideal para poder llegar a donde quiero estar”, dijo.

Paloma Citaly Cabrera, de la Orquesta de Música Tradicional Mexicana, explica el reto que representa la puesta en escena, no solo por el rigor artístico, también por la incorporación de elementos de distintas tradiciones y regiones del país: “Ha sido un poco difícil integrar el acordeón a una orquesta, pues los géneros y ritmos son muy distintos pero logramos fusionar los instrumentos en algunas canciones y el acordeón resalta muy bien ante toda la orquesta.

“Estar aquí es más que una oportunidad, me da mucha experiencia y conocimiento, en especial porque no hay muchas mujeres acordeonistas. Invito a niños y jóvenes que tocan algún instrumento a atreverse a participar en los Semilleros que son toda una experiencia”, señaló Cabrera.

Ensamble completo

Previo al ensayo conjunto de los grupos –al cual asistió la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza–, el titular del SNFM, Roberto Rentería Yrene, detalló: “Tendremos un repertorio de música tradicional mexicana, son 12 diferentes piezas de diferentes regiones del país pensadas para que todos los integrantes y ensambles del SNFM participen.

“El público podrá escuchar una cantata en Purépecha, Zapoteco, Totonaca y Maya, además de otras 14 lenguas que estarán presentes a lo largo de todo el guión escénico, por ello es una fiesta y una celebración por la vida que reconoce la voz de las niñas, los niños y jóvenes de nuestro país”, afirmó el también director musical.

Al contingente de infantes y jóvenes de los Semilleros se suman representantes del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) y de las escuelas de nivel básico de la Secretaría de Educación de Michoacán, agregó Rentería.

Por su parte la directora escénica del montaje, Jesusa Rodríguez, indicó: “Es un homenaje a las lenguas originarias y las 368 variantes que se tienen en nuestro país. Vamos a escuchar un relato en lenguas originarias pero también se va a contar una historia construida a partir de las ideas y textos que las niñas, niños y jóvenes desarrollaron a partir de palabras como fuego, migración y mariposa que a su vez fueron trabajados en lenguas originarias con el maestro Mardonio Carballo, para ser parte del libreto”.

Rodríguez recordó que lo más importante del proyecto es implementar modelos educativos musicales que van desde la iniciación comunitaria hasta la profesionalización de alto nivel.

Con el montaje multidisciplinario, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México promueve el quehacer musical, el desarrollo integral de las infancias y juventudes, en especial de quienes habitan en las localidades con más vulnerabilidad social, al mismo tiempo que se impulsa participación en la vida cultural a través de agrupaciones comunitarias y académicas, como la Orquesta Escuela Carlos Chávez.

Para disfrutar de la Fiesta de Culturas Comunitarias: “Voces  vivas, salvando al fuego”, la cita es el sábado 7 de noviembre de 2026, en la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México, la entrada es gratuita.

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