El ritual de los Voladores de Papantla una tradición Totonaca

*Redacción*

Foto: Vía Internet.

Seguramente, aunque no hayas visitado el estado de Veracruz sabes de la existencia de aquel ritual donde hombres están atados de los pies a un troco y parecen que vuelan a su alrededor llamando Voladores de Papantla, y es que dentro del inmensas tradiciones que envuelve México, las danzas son parte de la admiración de la historia de cada rincón, pero ¿sabes realmente el significado de esta ceremonia?, aquí te contamos:

Los Voladores de Papantla, también llamados “Pájaros de la Tierra” es un ritual milenario asociado a la fertilidad que nativos totonacos realizaban año con año, relacionadas principalmente con el sacrificio gladiatorio, una danza que hoy en día es un Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

La historia indica que en el lugar Totonocapan no había llovido y por ello se vivía una sequia en el lugar, ante ello los más sabios pidieron a cinco hombres jóvenes que se adentraran a la vegetación para buscar el árbol más alto y recto y así honrar al Dios de la fertilidad Xipe Tópec, y tras encontrar el árbol todos bailan alrededor e inclinaban el cuerpo para pedir perdón, al mismo tiempo, expulsan aguardiente desde la boca y al expulsarlo lo dirigen a los cuatro puntos cardinales.

De ese ritual con el paso del tiempo se fue modificando hasta llegar a lo que hoy conocemos como Voladores de Papantla. Se sabe que la palabra Papantla compuesta por dos silabas significan en primera instancia, “papan” que es “ave bulliciosa” y tlan que significa “lugar”, esta danza se ejecuta con cuatro danzantes que representan los cuatro puntos cardinales y el caporal, mientras que la fertilizad es representada mediante el descenso de los danzantes, que simbolizan la caída de la lluvia.

Aunque se dice que, durante el período preclásico, el principal objetivo era expresar el respeto profesado hacia la naturaleza y el universo espiritual, así como la armonía con ambos, además se han encontrado representaciones de este ritual en la cerámica funeraria de las culturas de Occidente (Colima, Jalisco, Nayarit y Veracruz).

Va acompañada de la música de un tambor y una flauta, los cuatro danzantes que lucen vestimentas especiales, ellos tienen que trepar por un mástil de 18 a 40 metros de alto fabricado con el tronco de un árbol recién cortado en el bosque. Sentado en la plataforma que remata el mástil, un quinto hombre, el caporal, toca los instrumentos, melodías en honor del sol.

Sus vestimentas eran disfraces elaborados con plumas de aves, debido al proceso de mestizaje la indumentaria fue cambiando ante la influencia española, hoy el traje empleado en el rito es usado por las indígenas totonacas encima de sus tradicionales prendas de manta blanca.

Al ritmo de la música los danzantes se lanzan al vacío desde la plataforma a la que están atados por largas cuerdas, giran imitando el vuelo de los pájaros mientras la cuerda se desenrolla, y van descendiendo hasta el suelo, hoy en día son utilizados listones que los relacionan con el tiempo de primavera y la naturaleza, específicamente con el arcoíris.

Hoy en día se realiza en fiesta patronales, carnavales, festividades del Día de Muero, pero sobre todo con ceremonias que están relacionadas con la siembra y la cosecha, los estados que aún preservan más esta tradición son Veracruz en el pueblo mágico de Papantla y Puebla en la Sierra Norte. También se práctica en Guatemala.

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