Con la formación de una nueva generación, dan vida a la música purépecha de Ihuatzio, Michoacán

Foto: Especial

Con la idea clara de que la cultura y las artes son herramientas importantes en la formación de niñas, niños y jóvenes, la comunidad  de Ihuatzio, en el municipio de Tzintzuntzan en Michoacán, fomenta desde hace 19 años la enseñanza de música purépecha, a través de la Escuela de Música de Ihuatzio y su orquesta tradicional, proyectos que hoy llegan a más estudiantes gracias al respaldo del Programa de Apoyos a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), que otorga la Secretaría de Cultura del Gobierno de México. 

El proyecto nació en 2008 por iniciativa de músicos tradicionales experimentados y con el propósito de mantener vivas las tradiciones y la cultura musical de la comunidad, pues cada vez era más notoria la falta de intérpretes en las orquestas. 

Tras una pausa debido a la COVID-19, los fundadores, junto a otro grupo de músicos, decidieron recuperar el programa: “Pensamos que es muy necesario formar nuevas generaciones que nos permitan seguir trascendiendo nuestras tradiciones y nuestra cultura en la comunidad, donde prácticamente todo el año hay festividades”, asegura José María Domínguez García, uno de los impulsores de la agrupación. 

Bajo dicha premisa, buscaron en 2025 el respaldo del PACMyC, al ser beneficiados, los recursos se invirtieron en la adquisición de instrumentos de cuerda como tololoches, guitarras, violines y violonchelos, que tienen una alta presencia en las orquestas tradicionales de la zona lacustre michoacana. 

Dicha compra permite que hoy en día, 15 niñas, niños y jóvenes aprendan a tocar, incluso si no tienen los recursos para un instrumento propio, y así pertenecer a la Orquesta Tradicional Lacustre de Ihuatzio que se presenta en fiestas a lo largo de todo el año. 

Recuperación de la memoria

Como grupo, se dedican a mantener vivo el repertorio musical purépecha y sus compositores, al interpretar piezas tradicionales y digitalizar las partituras para que no se pierdan. “Hay que hacer un esfuerzo de memoria y acercarnos a personas que conozcan las canciones para recabarlas de manera digital y que eso también se quede para las nuevas generaciones, para que ya no le batallen”, indica Domínguez. 

Es un grupo de siete maestros el que inculca en las y los jóvenes el amor por la música con cuatro clases a la semana –ciclo regular– y clases intensivas de verano, en las que asisten tanto nuevos interesados, como infancias y juventudes que ya tienen conocimientos pero quieren reforzarlos. 

Formando músicos y una cultura de paz 

José María Domínguez asegura que dentro de una comunidad como Ihuatzio la cultura es una de las herramientas más importantes para que la enseñanza de la música ayude a sensibilizar a niñas y niños.

“Nos damos cuenta que un niño que es músico centra sus pensamientos en cómo suena una melodía o una armonía, no en otras cosas. Además la música tiene que ser un lugar seguro para ellos y aquí se les enseña a convivir, a no ser groseros, a trabajar en equipo, a respetarse y a escuchar, que es algo que se ha ido perdiendo en la sociedad”, agrega el entrevistado.


Domínguez está convencido de que los nuevos instrumentos son un aliciente para que niñas y niños se acerquen a la música, se alejen de los problemas y al mismo tiempo revivan las tradiciones que se estaban perdiendo.

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