
Surgido en 1995 como homenaje al músico, compositor y director de orquesta oaxaqueño, el Festival Eduardo Mata llega a su XXVIII edición como un espacio dedicado a la difusión y al encuentro en torno de las diversas expresiones musicales de Oaxaca y México.
Su programación, de acceso gratuito, contempla música, una exposición y actividades formativas para niñas, niños y adolescentes. Para el director de la Orquesta Primavera de Oaxaca, Alejandro Díaz Avendaño, “es muy importante para nosotros, como oaxaqueños, rendir un pequeño tributo, un homenaje al grande de los grandes: el maestro Eduardo Mata, por la figura que representa no solo en la música, también en la dirección; por todas las gestiones y todo el legado que dejó en el país entero”.
La edición 2026 cuenta con el respaldo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México a través del Programa de Apoyos a Festivales Culturales y Artísticos (Profest). Para Díaz Avendaño, esto fortalece la programación y amplía el alcance territorial del encuentro.
“Nos ayuda a fortalecer el festival y, por supuesto, a llegar a más espacios”, señala. Asimismo, destaca que el respaldo abre la programación a agrupaciones procedentes de distintas partes del estado.
En el marco de la inauguración, en representación de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, el coordinador de Participación Cívica y Sociocultural, Diego Martínez, destacó: “Las actividades del festival en el municipio de Oaxaca de Juárez se suman a la estrategia Territorios de Paz, que favorece el encuentro, la convivencia y la participación comunitaria a través de la música y las artes, principalmente para las y los jóvenes”.
*Cartelera
Alejandro Díaz Avendaño resalta que para la ocasión las agrupaciones participantes fueron seleccionadas por convocatoria, misma que recibió más de 60 propuestas, evaluadas por un jurado. Dicho proceso conformó una programación diversa, que va de la música de cámara y las bandas al jazz y la música contemporánea.
Entre los momentos estelares se encuentra el estreno de ocho obras inspiradas en las regiones de Oaxaca, una muestra de la diversidad cultural y musical del estado y de las distintas formas en que sus territorios y comunidades pueden dialogar con la creación musical.
“Se dio prioridad a las nuevas propuestas y también a cómo están conformados los ensambles. Coincidió que hay obras escritas precisamente para estrenar en este festival”, explica Díaz Avendaño.
*Una semana de fiesta musical
A partir del día de hoy, 6 de octubre, y hasta el 12 de octubre de 2026, se presentan propuestas de jazz, música de cámara y clásica, música contemporánea, minimalismo, ópera, música antigua y expresiones de la música tradicional de Oaxaca. Participan agrupaciones como Oaxaca Jazz Lab Big Band, Cuarteto “Nabor Vázquez”, 360 OAE, Mori Ensamble, Los Grandes del Sotavento y la Banda Femenil Yii Naban, entre otras.
La programación se complementa con conversatorios, una clase magistral, un taller de serigrafía y una muestra de carteles de ediciones anteriores, actividades que amplían la experiencia del encuentro hacia el diálogo, la formación y la memoria gráfica.
Díaz Avendaño destaca la importancia de que el encuentro permita al público profundizar en la figura que le da nombre, por lo que el conversatorio, a cargo de José María Álvarez, aborda la vida y obra de Eduardo Mata, a partir de su conocimiento de la trayectoria del director oaxaqueño.
“Es importante que haya un apartado especial, no solo musical, sino una explicación de lo que fue el maestro Eduardo Mata y qué representa, no solo en la dirección musical, sino en la música en general”, afirma.
Las actividades se llevan a cabo en el Teatro Juárez, el Museo de las Culturas de Oaxaca (MUPO), el Museo de Arte Prehispánico Rufino Tamayo y el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACCO), así como en espacios culturales de San Pablo Villa de Mitla, San Bartolo Coyotepec y Tlacolula de Matamoros.
La programación amplía su presencia hacia espacios de la vida cotidiana, con actividades en mercados, la Central camionera y la Central de Abasto, con el propósito de acercar la música a públicos que habitualmente no acuden a los recintos culturales.
