*Alejandra C.L.*

Una de las conmemoraciones católicas que más sincretismo parecen haber tenido con las tradiciones prehispánicas es el Día de los Fieles Difuntos, aunque si bien se tiene como objetivo recordar a los que ya fallecieron, cabe aclarar que las festividades tienen objetivos distintos, ya que la conmemoración de la Iglesia Católica es para orar por las almas de quienes han fallecido.
Por ello, se celebra inmediatamente después del Día de Todos los Santos y en este día se ofrecen misas y oraciones para ayudar a la purificación de las almas que se cree están en Purgatorio. ¿Pero qué es el Purgatorio? De acuerdo con la tradición católica es un lugar del más allá a donde van las almas que al abandonar el cuerpo, no están purificadas de los pecados veniales o no han expiado completamente sus transgresiones pacíficas, por lo que deben purificarse con el fuego para luego llegar al cielo. Los fieles en la tierra pueden ayudarlas con oraciones, limosnas, obras y misas.
Es un día de oración y recuerdo por los fieles difuntos y si bien la Iglesia Católica es la que más la tiene presente, también otras iglesias protestantes lo toman en cuenta para honrar la memorar de los fallecidos. La celebración cristiana occidental se estandarizó el 2 de noviembre por San Odilón de Cluny en el siglo X y si bien en otros países no se tiene la costumbre poner altar de muertos como en México, si se realizan visita a los cementerios para rezar y decorar las tumbas con guirnaldas, flores, velas e incienso.
Además de la visita al panteón, en algunas regiones de Europa realizan algunas conmemoraciones paganas en torno al Día de Muertos, aunque cabe destacar que no tiene nada que ver con la celebración de los Fieles Difuntos, ya que la Iglesia Católica comenzó a nombrarlos fieles difuntos porque se tiene conocimiento de que eran personas que vivían su fe y es preciso ayudarlas a salir del Purgatorio.
Como se puede ver, también hay una tradición dentro de la Iglesia Católica, sobre todo, para recordar a los difuntos y darnos cuenta que es importante no olvidarnos de nuestros seres queridos, sobre todo cuando trascienden al más allá, pero más importante, llevarlos en nuestro corazón.
