Mexcaltitán, la Venecia mexicana

*Eréndira Zavala C*

Foto: Especial.

Cercana al Océano Pacífico en el estado de Nayarit, en el municipio de Santiago Ixcuintla, se encuentra la isla de Mexcaltitán, en medio de la laguna del mismo nombre, rodeada de historia, tradiciones y magia. Su nombre significa “en la casa de los mexicanos o de la luna”, y en 2020 recobró su reconocimiento como Pueblo Mágico.

La isla es característica por su forma ovalada con una plaza en el centro de donde salen distintas calles que llevan a la laguna; desde el aire, parece un diseño trazado intencionalmente por los antepasados prehispánicos. El acceso a la isla es solamente por lanchas; al desembarcar, su recorrido es rápido pues solamente cuenta con un diámetro de 400 metros de largo y 350 metros de ancho, y un perímetro de 1 kilómetro.

En época de lluvias, la laguna aumenta su nivel inundando las calles del pueblo y convirtiéndolas en canales, entonces las lanchas son usadas como el principal medio de transporte, de ahí que Mexcaltitán sea conocida como “la Venecia mexicana”. Por esta razón, las casas de la isla, pintadas con diferentes colores vivos, son construidas con aceras elevadas para librarse de las inundaciones.

El recorrido de Mexcaltitán es breve pero significativo, visitando la plaza central con su quiosco, la Iglesia de San Pedro y San Pablo y el Museo del Origen, para después caminar por sus callejuelas y comprar artesanías típicas como las barcinas (esferas de manta y hoja de palma rellenas de camarón seco); bolsas, abanicos y sombreros hechos de lirio acuático, o decoraciones realizadas con mangle.

Aunque a la fecha historiadores e investigadores no han llegado a un consenso, existe la hipótesis y leyenda de que Mexcaltitán sea la antigua Aztlán (la ciudad de las garzas en náhuatl) de donde partieron los mexicas para encontrar el lugar donde debían asentarse: un lago con un islote y una roca con un nopal, con un águila posada devorando a una serpiente. Las teorías sobre el origen de los mexicas se encuentran representadas en el Museo del Origen, quizá es debido a esto que la isla de Mexcalititán posee un aura misteriosa y reverencial.

Visitarla es entrar en un lugar especial, donde una comunidad ha aprendido a adaptarse sin perder su esencia, manteniendo sus costumbres y cultura en un mundo acelerado e invitando a la calma y a conocer la historia.

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