*Alejandra C.L.*

Cada 15 de agosto se celebra en México a las películas que han surgido en nuestro país como parte de un reflejo de la sociedad, las esperanzas de los mexicanos, usos y costumbres, y hasta para denunciar aquello que nos duele en torno a los problemas que aquejan a la región, pero también para destacar la riqueza de géneros y entender la identidad cultural mediante las imágenes que nos otorga el cine.
Este día fue instaurado en 2017 por el entonces Senado de la República a fin de conmemorar la historia del cine en México, desde que llegó a manos de los hermanos Lumiére, pioneros de este arte, y Gabriel Veyre en 1896, hasta nuestros días. Además se reconocen cada una de las historias, miradas y voces que han dado forma al cine mediante el trabajo de quienes participan en su creación, preservación y circulación.
México ha vivido diferentes etapas en el cine, por lo que este día también busca conmemorar cada uno de los periodos que ha marcado a la cinematografía nacional, comenzando por los inicios donde se documentaba la vida porfirista, las peleas en la Revolución Mexicana, la Época de Oro del cine mexicano, el cine de ficheras y el Nuevo Cine Mexicano.
Como historia, la primera proyección que se realizó en nuestro país fue en 1896, cuando los hermanos Lumiére y Gabruel Veyre presentaron “El presidente de la república mexicana paseando a caballo en el Bosque de Chapultepec”, donde se puede ver a Porfirio Díaz paseando en su caballo por el bosque antes citado. Y si bien se hicieron varios cortometrajes durante la época de la Revolución en las que se documentó la cruenta guerra civil que se vivió de 1910 a 1920, cabe destacar que por esa época también se estrenó un largometraje.
Fue en 1916 cuando se estrenó “Los Libertadores de México”, la cual relata los acontecimientos acaecidos en 1810 para llevar a cabo la Independencia de México. Con el transcurso del tiempo, las películas evolucionaron y en 1932 llegó el cine sonoro al país con la película Santa, protagonizada por Lupita Tovar. A partir de este momento, el cine nacional comenzó a despegar al punto de llegar a la época dorada, donde se consolidó una industria y figuras que alcanzaron gran reconocimiento.
Las películas, personajes, canciones y escenarios de la Época de Oro se volvieron parte de la memoria cultural, motivo por el cual continúan sus historias continúan trascendiendo los años y aún continúan siendo estudiadas. Posteriormente llegó el cine de ficheras, el cual combinaba elementos del viejo cine de rumberas con comedia erótica europea de la época, en la que se ambientaban historias en vecindades, carpas, balnearios y cabarets de barrio, lo cual mostraba a un México más pícaro que hacía una crítica social ligera.
Sin embargo, con el cine de ficheras se vivió una crisis en el cine nacional por lo que nuevos directores decidieron renovar las temáticas, al mostrar más crítica social, la realidad que se vive en las urbes, la corrupción, la división de clases, la sátira y los dilemas de la identidad mexicana. Este nuevo cine surgió en los noventa y se considera un renacimiento del cine mexicano.
Hasta entonces, el cine mexicano ha estado en constante renovación, abordando tanto la comedia como el drama, incluso se ha incursionado en la animación, además de que ha sido ampliamente valorada por los mexicanos que han encontrado en las pantallas una expresión que refleja la diversidad del país, es por ello que en este día se hace una invitación a mirar el legado y las diferentes expresiones de lo que se ha denominado el séptimo arte.
