El chilacayote y su vínculo con la muerte

*Alejandra C.L.*

Foto: Especial

En México, uno de los alimentos que tiene su principal relevancia durante el Día de Muertos es el chilacayote, desde la época prehispánica, donde su uso va desde colocarlo en la ofrenda de Día de Muertos y debajo de los féretros cuando se vela al difunto, hasta para que los pequeños pidan su calaverita, colocando una vela en su interior, con lo que se cree guían a las almas a los altares.

Los chilacayotes se siembran en diferentes partes de México, donde tanto adultos como los niños los tallan para sacarles todo el relleno y posteriormente dibujarles una cara de fantasma, bruja y hasta la interpretación de los nahuales, con lo que los niños salen a pedir calaverita a fin que le regalen dulces, fruta de temporada y en algunos lugares hasta tamales.

Cabe mencionar que la tradición indica que los niños pueden salir a las calles desde los últimos días de octubre hasta el 2 de noviembre, junto con amigos y hermanos, cuya labor de pedir calaverita iniciaba desde que comenzaba el tallado del chilacayote, de cuyo interior también podía utilizarse para la realización de algún dulce o elemento para la ofrenda.

No obstante, ante la venta masiva de calabazas de plástico, el chilacayote ha perdido fuerza en los últimos años, ya que se ahorra el trabajo de tallado y el plástico puede reutilizarse por una larga temporada, sin embargo, en algunas zonas todavía hay niños que van pidiendo con los chilacayotes, combatiendo incluso al avance del Halloween.

Sin embargo, cabe mencionar que otro de los usos de esta fruta es en los ritos mortuarios cientos de años atrás por los pueblos nahuas, cuyos vestigios se encuentra en algunos pueblos originarios de la Ciudad de México y el Estado de México, en donde conservan la tradición de colocar un chilacayote partido por la mitad debajo del féretro de un difunto para que al ser combinado con vinagre, arena, cal y pedazos de ladrillo absorba los malhumores del fallecido y no se dispersen entre los asistentes al novenario. Por ello, esta fruta se liga a una fecha en la que el umbral entre la vida y la muerte nos traen a nuestros seres queridos que partieron a convivir un rato con nosotros.

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