Teziutlán, naturaleza y tradiciones en armonía

*Eréndira Zavala C.*

Foto: Especial

En la sierra nororiental del estado de Puebla se encuentra Teziutlán, un Pueblo Mágico envuelto en la neblina de las montañas y conocido como la “Perla de la Sierra” por su belleza y riqueza cultural en costumbres, celebraciones y formas de vida.

Teziutlán, proviene del náhuatl Teciitl- granizo, tépetl-cerro, tzintlá-abajo, que se traduce como “lugar junto al cerro lleno de granizo”. Los antiguos pobladores lo llamaron Teziuyotepetzintlan porque, en esos tiempos, granizaba mucho; a la fecha, la constante presencia de lluvia y neblina definen su paisaje y el carácter de su gente.

Una de las tradiciones más importantes es la Feria de Teziutlán, celebrada en agosto en honor a la Virgen de la Asunción, y que reúne cientos de personas alrededor de procesiones, danzas, música, juegos mecánicos, verbenas con gastronomía característica como el tlayoyo (masa de maíz rellena de otra masa hecha de chícharos secos o alverjones y bañado en salsa), el chilposo (caldo picoso con carne y verdura), los tamales, el mole, los licores frutales y el café.

Las fiestas patronales de Teziutlán están influenciadas por la cultura náhuatl, aunque el paso del tiempo ha transformado algunas de sus costumbres, aún es posible encontrar elementos como vestuarios, bailes, canciones y platillos típicos, que remiten a cosmovisiones antiguas relacionadas con la naturaleza y los ciclos del tiempo.

Teziutlán fue, durante muchos años, un eje importante para el comercio y las comunicaciones pues durante la época del porfiriato ganó prosperidad al ser de los primeros lugares en contar con la red ferroviaria y el alumbrado público eléctrico.

La arquitectura y espacios públicos son importantes distintivos de la ciudad, con portales, calles empedradas y mercados tradicionales, como la Capilla de Nuestra Señora del Carmen con sus cuatro torres idénticas, el Teatro Victoria de estilo francés inaugurado en 1883 que funcionó como arena de box, salón de baile, circo y sala de cine, y la Plaza de Toros “El Pinal”,construida en la década de 1950, siendo la primera plaza techada de Latinoamérica con capacidad para 7000 personas.

Un lugar que avanza con la época pero que se mantiene firme al paso de los años, a través de sus tradiciones y costumbres presentes en cada fiesta, en cada comida, en cada convivencia y envueltos por la magia de la neblina y la herencia cultural que existe, ese lugar es Teziutlán.

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