Secretaría de Cultura del Gobierno de México rinde homenaje a Elsa Aguirre, ícono del cine mexicano

Foto: Especial

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través de la Cineteca Nacional y el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), rindió homenaje a Elsa Aguirre, actriz icónica de la Época de Oro del cine mexicano, fallecida el 14 de julio a los 96 años, con un conversatorio y la proyección de la película Cuatro noches contigo (1952), dirigida por Raúl de Anda.

La directora de la Cineteca Nacional, Marina Stavenhagen, aseguró que dicho homenaje reconoce su invaluable contribución al séptimo arte, además de preservar y difundir su legado, por lo que agradeció la presencia del público que abarrotó la Sala 7 del recinto de Xoco, así como de la titular del IMCINE, Daniela Alatorre Benard, y de amigos cercanos de la actriz como Mauro Godoy y Marisol Rico.

“Elsa Aguirre, figura emblemática de la Época de Oro del cine mexicano, dejó una huella de profundo significado para la cinematografía nacional y un lugar permanente en la memoria cultural del país. Su presencia en la pantalla se distinguió por la elegancia, el talento, el carisma y todo eso que la caracterizó como una de las actrices más representativas de su generación”, expresó Stavenhagen, quien presentó a Elisa Lozano y Francisco Peredo como ponentes del conversatorio.

Elsa Aguirre: una vida repleta de talento y belleza

Lozano y Peredo hicieron para el público un repaso por los capítulos más representativos en la carrera y vida de Elsa Aguirre, quien desde muy pequeña se destacó por su imponente atractivo.

Al recordar películas como El sexo fuerte (1946), Los viejos somos así (1948), Lluvia roja (1950) y Cómo enfriar a tu marido (1970), entre otras, Elisa Lozano resaltó su evolución como actriz, pero también habló del estilo y la elegancia que la convirtieron también en un icono de la moda en distintas épocas.

“Si atendemos a la definición de icono femenino como el de una mujer cuya imagen, trayectoria, personalidad o contribuciones han alcanzado una valor simbólico y representativo dentro de una sociedad que se distingue por su capacidad de inspirar, influir y trascender su época, convirtiéndose en un referente de cualidades como la fortaleza, el talento, la belleza, el liderazgo y la lucha por determinadas causas, Elsa Aguirre sin duda se ajusta a esa definición”, aseguró Lozano.

Y agregó que además de que la actriz legó una valiosa carrera fílmica que perdurará por siempre, también dejó huella en la memoria como “una mujer sabia y disciplinada que partió de este mundo en paz con la satisfacción de haberse mantenido, aun sin proponérselo, durante ocho décadas en la conversación pública”.

Por su parte, Peredo, por medio de titulares de revistas y periódicos, empoderó el talento de Elsa Aguirre, mismo que por muchos años estuvo opacado dentro una industria empecinada en explotar tan solo su belleza, misma que los medios se encargaron de contraponer a la de otras actrices como Dolores del Río, María Félix y Silvia Pinal.

Para Peredo, la capacidad histriónica de Elsa Aguirre fue evidente en las decenas de películas en las que se caracterizó por la comedia y alcanzó su máximo esplendor con su incursión en el teatro, en especial en 1968 con la obra Corona de amor y muerte, de Alejandro Casona, en la que Aguirre en el papel de Inés de Castro se ganó críticas positivas por su garra, temperamento y talento.

“La suya en todo caso puede ser vista como una historia peculiar, quizá fue la historia de un hermoso ser humano cuya belleza fue también un ‘sino’, artísticamente hablando. Un ser humano que con el tiempo demostró a todas y todos que más allá de su belleza física y de su talento, tardíamente descubierto y valorado, se construyó a sí misma como un ser también de una enorme belleza interior”, concluyó Francisco Peredo.

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