*Redacción*

En el mundo, cerca de 476 millones de pueblos indígenas viven en 90 países, lo que representa el 6.2 por ciento de la población mundial. México es uno de los países con más riqueza cultural en torno a estos pueblos siendo que oficialmente se reconocen 68 pueblos indígenas, mientras que se han registrado 364 variantes lingüísticas distribuidas a lo largo del territorio nacional.
Los grupos con mayor población son los nahuas, mayas, zapotecos, mixtecos y otomíes. Sin embargo, ¿sabías que en el Estado de México hay una gran riqueza indígena? Pues en la entidad conviven cinco pueblos indígenas en diferentes zonas.
Uno de los más numerosos es el pueblo mazahua, que se ubica principalmente en la zona norte del Estado de México, siendo el municipio de San Felipe del Progreso el más representativo, aunque también habitan en regiones de San José del Rincón y Atlacomulco, por mencionar algunos. La palabra mazahua es un vocablo náhuatl que significa “gente del venado” y sus raíces provienen de la fusión racial y cultural de los asentamientos tolteca-chichimecas.
Otro grupo numeroso son los otomíes, que se encuentran en varias regiones del Estado de México, sobre todo en Temoaya, Toluca, Acambay y Jiquipilco. La palabra otomí significa “Flechador de pájaros” en náhuatl y hace alusión a una de las principales actividades a las que se dedicaban como lo era la caza. Se considera que su origen está ligado a los Olmecas de Nonoualco y a los estratos más antiguos del Alto Altiplano.
Los nahuas son los descendientes de las siete tribus que se asentaron en el centro de México y constituyeron el imperio mexica, es decir, son el conjunto de los xochimilcas, Cholcas, Tepanecas, colhuas, tlahuicas, tlaxcaltecas y mexicas, y su lengua original es el náhuatl, que es una de las lenguas que más hablantes indígenas tiene el país.
Mientras que los matlatzincas se encuentran sobre todo en el Valle de Toluca, quienes se dedicaba a la pesca con red cuando la región era lacustre, motivo por el cual su nombre significa “pueblo de la red”. Para los matlatzincas, el uso de la red era fundamental, ya que con ella realizaban diferentes artículos como transportar productos o realizar la cosecha; así mismo, llevar ofrendas a sus divinidades.
Finalmente están los tlahuicas, que tienen una afinidad histórico-cultural con los matlatzincas. Según la tradición, estos pueblos provienen de territorio del estado de Guerrero y Morelos, estableciéndose en el Valle Matlatzingo durante el siglo VII.
A.C.
