*Alejandra C.L.*

Uno de los recintos con más historia de la humanidad es la biblioteca, ya que desde tiempos inmemoriales de la civilización, estos espacios han sido conocidos como centros de conocimiento, cultura, educación y acceso a la información. Por ello, cada 24 de octubre se celebra el Día Internacional de la Bibliotecas para reconocer la importancia de estos espacios tanto en la historia como a nivel mundial.
La conmemoración nació en 1997 en España, en memoria del incendio de 1992 que destruyó la Biblioteca Nacional y Universitaria de Bosnia y Herzegovina, conocida en los medios como Biblioteca de Sarajevo, impulsada por la asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil y con la colaboración del Ministerio de Cultura y Deporte.
Posteriormente, a inicios del siglo XXI se fueron uniendo más países a esta causa, como México, sobre todo para recordar que las bibliotecas no solo son edificios, ni depósitos de libros, sino que además son centro de información, recintos en los que se promueven la lectura a través de círculos o talleres, se fomenta la inclusión y sostienen la democracia al garantizar el acceso libre al conocimiento.
También es un día para dar a conocer que todas las bibliotecas públicas, privadas, universitarias, especializadas, escolares, nacionales, comunitarias, móviles, físicas y virtuales albergan un patrimonio inimaginable, a través de los documentos, archivos y libros que albergan, los cuales al ser destruidos puede llevar a cabo un memoricidio, donde se puede perder hasta el registro de la historia de un país.
Además, se debe reflexionar acerca de estos espacios donde en un tiempo de abundancia informativa digital, que en muchos casos lleva a la desinformación, las bibliotecas son faros para poder discernir entre lo verdadero y lo falso, así como recordar que la lectura fortalece el vocabulario, la comprensión, la imaginación y el pensamiento crítico.
