Tequisquiapan, un lugar sin prisa

*Eréndira Zavala C.*

Foto: Especial

A veces encontramos lugares que invitan a caminar despacio en sus calles y plazas, con sus casas coloridas y ritmo tranquilo, como en el pueblo mágico de Tequisquiapan, en el estado de Querétaro, cuyo nombre en náhuatl significa “lugar de aguas y tequesquites”, por los manantiales y aguas termales y los árboles que las rodeaban.

Fue fundado durante el siglo XVI, en el año de 1551 en los barrios de San Juan y la Magdalena, sobre asentamientos chichimecas y otomíes, de manera pacífica, y declarado Pueblo Mágico en octubre de 2012. Con el paso del tiempo, el poblado se desarrolló con distintas influencias culturales que finalmente terminaron mezclándose y dieron origen y forma a la estructura sobre la que ahora se encuentra.

En el centro de Tequisquiapan en la Plaza Miguel Hidalgo, rodeada por portales, restaurantes, comercios y edificios tradicionales, se encuentran bancas, árboles, personas tomando un helado, niños jugando y familias caminando sin rumbo fijo, que ofrecen un respiro al trajín diario. El templo de Santa María de la Asunción, de arquitectura neoclásica del siglo XVII, es el eje de las fiestas patronales y guardiana de las tradiciones del lugar.

Una de estas es la Feria del Queso y el Vino, realizada por primera vez en 1976, con un programa que integra actividades culturales, gastronómicas, artísticas y deportivas, enlazando tradición, economía, turismo y desarrollo social, lo que promueve a la región. Por ejemplo, las artesanías de Tequisquiapan, en especial la cestería hecha con mimbre y vara, con más de 100 años de antigüedad, son parte de la tradición local.

No obstante, su verdadero encanto aparece con la tranquilidad, en alguna calle, con una caminata, un café, sentarse bajo los portales, una conversación en la plaza o solo mirar el paso de la tarde. En estos tiempos de prisa, donde en ocasiones hasta existe una lista de “lugares que se deben conocer”, México ofrece múltiples posibilidades y una de ellas es la calma de sus poblados, donde lo más importante es simplemente estar y fundirse en sus costumbres.

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