*Alejandra C.L.*

Uno de los platillos más destacados de la culinaria mexicana es sin duda el mole, el cual no falta en cumpleaños, fiestas de graduación, bodas, bautizos, XV Años y hasta como una comida familiar, representando a México incluso en otros lugares del mundo. Su origen más conocido está vinculado con algunas leyendas coloniales que nos muestran el mestizaje que le da vida al país, sin embargo, va más atrás.
Si bien los historiadores han rastreado que el verdadero origen de la mole se encuentra en las culturas prehispánicas, también se ha comprobado que cuando los españoles trajeron algunos ingredientes y los mezclaron, se dio ese sabor que la mayoría conocemos, aunque también cada mexicano en distintos estados de la República tiene su forma de hacer mole.
La leyenda cuenta que el mole se creó en 1685 por sor Andrea de la Asunción en un convento en Puebla, quien ante la noticia de que iría un importante arzobispo y ya no había mucho tiempo para prepararle algo, se puso a rezar y mezcló a la carrera lo que tenía en su despensa, que eran chiles, especias de todo tipo, pan duro, semillas y chocolate, sirviéndolo con un guajolote. Al probarlo la madre superiora, exclamó que era un buen mole, haciendo alusión a la mezcla que había realizado la monja.
No obstante, de acuerdo con investigaciones en torno a las culturas prehispánicas, señalan que los indígenas mezclaban varios chiles varios chiles con semillas de calabaza, hierba santa y jitomate para crear una salsa a la que denominaban mulli, la cual normalmente era acompañada con carne de guajolote, pato o armadillo, sirviéndose especialmente en ceremonias como ofrenda de dioses.
Al llegar los españoles, se introdujeron nuevas especias como la pimienta negra, anís y la canela, mientras que en el caso de las carnes se integraron pollo, res y puerco. Gracias a la fusión gastronómica entre las dos culturas, el mole pudo alimentarse de otros ingredientes, dando como resultado una gran variedad de este platillo que en la actualidad persiste en la dieta de los mexicanos y es un símbolo reconocido de la gastronomía mexicana a nivel mundial.
